La era post-Ghibli llegó… y se ve genial

La era post-Ghibli llegó… y se ve genial

No hay que ser un entendido en el mundo de la animación en general, o del anime japonés en particular, para saber lo que han supuesto Studio Ghibli al mundo del cine. Cualquiera que repase su filmografía puede entender por qué han marcado un antes y después. El viaje de Chihiro, Mi vecino Totoro, El castillo ambulante, La princesa Mononoke, La tumba de las luciérnagas, Haru en el reino de los gatos, El cuento de la Princesa Kaguya… (y así hasta 21 películas, a cual más imprescindible).

Desde que se fundase en 1985 por Isao Takahata y Hayao Miyazaki, el estudio ha sido la cumbre del cine de anime en todo el planeta, año tras año. Tal ha sido su importancia en la historia del medio, que las continuas retiradas de Miyazaki provocaban un ambiente apocalíptico. Su última decisión de jubilación, junto al descenso de actividad de la compañía y los rumores de cierre provocaron durante una época una negatividad extrema en periodistas y fans. No se veía un futuro posible para el anime si no era con Ghibli encabezándolo. Pero el tiempo pasó, y la vuelta del estudio parecía cada vez más improbable…

 

LAS NUEVAS FIGURAS

Pero quizás, en todo ese tiempo, lo único que hacía falta era levantar la mirada y ver qué se estaba haciendo fuera de la famosa compañía. Varios directores llevaban años sorprendiendo y posicionándose, no sólo como figuras del futuro, sino como un presente muy fresco y con gran calidad. Hablamos, sobre todo, de Makoto Shinkai y Mamoru Hosoda.

El primero llevaba desde 2003 fascinando en Japón, cuando debutó con su mediometraje Voces de una Estrella, el cual él, completamente sólo, escribió, dirigió, dibujó, animó… ¡e incluso dobló junto a su pareja! Makoto Shinkai destaca por llevar la estética del anime hacia un hiperresalismo hipnótico y lograr unirlo con un perfecto dramatismo romántico. Su siguiente película 5 centímetros por segundo lo hizo mundialmente famoso. Después llegarían Viaje a Agartha y El jardín de las palabras, consolidándolo como un autor obligatorio para cualquier amante del anime.

La historia de Mamoru Hosoda, curiosamente, viene destacada por su fracaso en su paso por Studio Ghibli. Su intentó de adaptar El castillo ambulante (el cual tomó finalmente Miyazaki) casi lo aleja de la dirección para siempre. Por suerte, Hosoda pasó a dirigir capítulos de anime en televisión (y sus correspondientes películas en Digimon y One Piece). Allí maduró lo suficiente como para atreverse a volver al cine con la adaptación de La chica que saltaba a través del tiempo, una película magnífica que demostró que se trataba de un director con mucho, muchísimo oficio. Sus dos siguientes películas, ya con historia original del propio Hosoda, fueron Summer Wars y Wolf Children. Esta última, especialmente destacable como una de las obras cumbres del género.

 

LA ERA POST-GHIBLI

El lector que ya conozca la filmografía de estos directores habrá extrañado la ausencia de la última película en el caso de los dos directores. Todas las películas de las que hemos hablado fueron estrenadas antes de 2014, año de salida de El recuerdo de Marnie, la última película oficial de Studio Ghibli. El fin de una época que se veía, como hemos dicho, muy negativamente. Pero, ¿qué vino después de ese año?

Por parte de Mamoru Hosoda, en 2015 se estrenó El niño y la bestia. Muchos son los halagos que podría escribir en esta entrada acerca de una película que es, sencillamente, redonda en todos los sentidos. Un año más tarde, Makoto Shinkai rompió todos los rércords de taquilla con Your Name, dejando atrás a la película más exitosa de la historia del anime: El viaje de Chihiro.

 

 

Ahí quedó claro que, aún sin Studio Ghibli, el anime tenía poco de lo que preocuparse. Y no solo por estos dos ejemplos. Muchas otras películas han destacado estos últimos años con sus propuestas: La Isla de Giovanni, Miss Hokusai, The Anthem of the Heart, A Silent Voice… Incluso, en los últimos meses, pudimos ver una co-producción de Studio Ghibli con Francia: La Tortuga Roja, y Miyazaki anunció una última película antes de volver a retirarse. El futuro del anime está asegurado en esta nueva etapa post-Ghibli. Ojalá siga acompañado por el gran estudio, aunque ya sepamos que los líderes serán otros, y por si no había quedado claro: Se ve genial.