Predicando lo digital. Cara a cara con el cliente.

Predicando lo digital. Cara a cara con el cliente.

No todos los clientes son digital lovers.

Cuando trabajas de cara al cliente, descubres que a menudo damos cosas por sentadas sin ponernos verdaderamente en la piel de nuestros interlocutores. A los que trabajamos inmersos en este mundo digital, se nos olvida muchas veces que ahí fuera hay todavía muchas personas que no son nativos digitales. Ni han adoptado de forma masiva estos canales. Voy aún más allá. Observan con recelo a todos esos gurús que se les acercan vendiéndoles la moto de las bondades de internet.

Hay muchas empresas que llevan muchos años haciendo las cosas muy bien fuera del canal digital. Su estrategia les ha dado hasta el día de hoy un resultado fantástico. Muchas veces me he encontrado intentando salvar esas barreras frente a dueños de comercios con excelentes resultados en ventas. O vendedores “de toda la vida” con una fiel cartera de clientes.

Derribando muros.

El acceso a la tecnología ha sido a menudo visto como un reto inalcanzable. A veces por las grandes inversiones que llevaba aparejado. Otras, por lo ajeno e incomprensible de un medio con sus propios códigos y lenguajes. Afortunadamente, hace ya tiempo que la democratización de la tecnología ha llegado para quedarse. Muchas soluciones han evolucionado con propuestas cada vez más asequibles e incluso gratuitas, y su manejo resulta cada vez más intuitivo y menos oscuro también para usuarios no avanzados. Una de las barreras más altas (coste + inopia tecnológica) apenas se mantiene en pie.

Pero el quid de la cuestión está en salvar las resistencias al cambio, el conseguir que nuestro cliente abandone su zona de confort. ¿Por qué voy a plantearme incorporar una estrategia digital a mi negocio si las cosas me van bien? Ay, amigo, porque no hay garantías de que lo que te funciona hoy, siga siendo válido para los usuarios de mañana. Y cuando digo mañana, créeme, ese mañana es prácticamente literal.

Porque los tiempos se están acelerando a una velocidad que da vértigo incluso a los millennials. Y para las generaciones Z o todas las que vendrán detrás es posible que ninguno de los establishments que hoy rigen nuestras relaciones con marcas, comercios y anunciantes sigan vigentes. No te engañes, no se han multiplicado las amenazas. Se han multiplicado las oportunidades para los que sepan estar ojo avizor y buscarse la mejor trinchera desde la que atacar a su público.

Nuestra misión: predicando lo digital.

Tenemos ante nosotros una oportunidad única de aprender de nuestros clientes sus puntos fuertes. Atributos adquiridos tras años de experiencia directa con sus clientes y usuarios. De extraer la esencia, el carácter de su negocio, las bondades de sus productos, la idiosincrasia de su equipo. Y de cogerle de la mano para que vea cómo se puede traducir todo eso en los canales digitales. Sin perder un ápice de autenticidad. Al contrario, tenemos que ser capaces de hacerle ver que ahora mismo se muestra ante el mundo en un espejo bidimensional. Nosotros vamos a ayudarle a construir un prisma que muestre muchas más caras, que aporte nuevas perspectivas. Y que además permita que la lupa se pose sobre él desde cualquier punto del globo. Casi nada, ¿eh?

¿Acaso alguien pensó que la gestión de cuentas en una agencia era la parte fácil?